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Con
la participación de representantes de 21 organizaciones de 17
países de la región que nuclean a más de 80 mil periodistas y
trabajadores de prensa, el VIII Congreso de la Federación Latinoamericana
de Periodistas (FELAP) culminó el 12 de noviembre de 1999, en
La Habana, Cuba, tras aprobar por unanimidad el Manifiesto
por un Nuevo Periodismo y elegir a sus nuevas autoridades.
Todas las organizaciones firmantes del Manifiesto se comprometieron
"a difundirlo por todas las vías que estén a nuestro alcance"
y propusieron "que su contenido constituya la base de una Red
de Solidaridad Internacional de los Periodistas, con la finalidad
de crear -dentro del espacio de Internet- el Foro Permanente
de Ideas por Un Nuevo Periodismo".
La clausura del VIII Congreso tuvo lugar en el aula Magna de la
Universidad de La Habana, con una mesa de la que participaron
miembros de la nueva conducción de la FELAP, junto con
el presidente de Cuba, Fidel Castro, y el secretario ejecutivo
del Consejo de Ministros cubano, Carlos Lage.
Electa por la unanimidad de los países representados, la nueva
conducción de la FELAP quedó compuesta por Luis Suárez
(de México), presidente; Juan Carlos Camaño (de la Unión
de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires), secretario general;
Tubal Páez (de la Unión de Periodistas de Cuba) vicepresidente;
Nelson del Castillo (de Puerto Rico), tesorero; en tanto
que Rafael Vargas (de República Dominicana) será vicesecretario
general y las restantes vicepresidencias pertenecerán a Brasil,
Bolivia, Chile, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela.
El Congreso fue cerrado con un discurso que pronunció Luis Suárez,
con la lectura del Manifiesto, por parte de Tubal Páez, y culminó
con una exposición de Fidel Castro quien, durante cuatro horas,
además de saludar la realización del VIII Congreso de la FELAP,
se explayó sobre el proceso de comunicación a escala mundial y
el peligro que representa para la sociedad la dinámica de concentración
económica y comunicacional. Asimismo, Fidel Castro agradeció la
presencia de los representantes de más del 80 por ciento de los
periodistas latinoamericanos y anticipó aspectos esenciales de
la IX Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica.
En sus aspectos principales, el manifiesto sostiene que "el
desarrollo revolucionario de las tecnologías de la comunicación
no ha derivado en la plena realización del derecho a la información,
en tanto que éste, según sostenemos, se equipara al derecho a
la supervivencia en la medida en que ser humano es pertenecer
a una cultura, cuyo discurso dota al individuo de conciencia y
dignidad".
El Manifiesto entiende que "es impensable disociar el origen
de nuestros problemas como corporación, de los graves problemas
que asolan a la mayoría de la humanidad", y añade que "los
padecimientos, los compañeros asesinados, miles de colegas amenazados,
perseguidos gremialmente, desempleados y precarizados laboralmente.
A la par que se extiende la corrupción, el accionar mafioso, los
escuadrones de la muerte y la arbitrariedad patronal (...) en
la más absoluta impunidad".
"Este llamamiento apela a la conciencia de cada periodista
que no quiera permanecer indiferente frente al saqueo al que nos
vemos sometidos miles de millones de seres humanos, privados del
derecho a la información, a una vivienda digna, a la atención
de la salud, la educación, el trabajo y la alimentación".
El Congreso de los periodistas latinoamericanos estuvo conducido
por una mesa que presidió Tubal Páez (UPEC, Cuba), y fue secundado
en las vicepresidencias por Lidia Fagale (UTPBA, Argentina) y
Beth Costa (FENAJ, Brasil). Los integrantes de la mesa coordinaron
los debates de las Comisiones en las que se discutió acerca del
valor de la información y las comunicaciones en el mundo globalizado,
la capacitación y formación profesional de los periodistas, su
seguridad, además del impacto local de la crisis global.
En el VIII Congreso de la FELAP participaron delegaciones provenientes
de Brasil, Cuba, México, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Costa
Rica, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Panamá,
Perú, Chile, Argentina, Bolivia y Honduras.
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