La
simple cronología de actividades desarrolladas por nuestra organización
a lo largo de los últimos cuatro años de gestión, sería por sí sola
suficientemente elocuente de lo mucho que se ha hecho en la búsqueda
de mejorar la profesión periodística y la vida de quienes la ejercemos.
Sin embargo, si esa cronología no fuera analizada dentro del contexto
económico, político, social y cultural de este tiempo, cometeríamos
un grave error: el de suponer que la dinámica de la FELAP podría haberse
dado por fuera de la realidad vivida en una Latinoamérica cada día más
angustiante.
Desde el VII Congreso -celebrado a mediados de octubre de 1995 en Buenos
Aires- hasta la fecha, la FELAP no ha dejado de estar presente en ninguna
cita en la que se debatieran los graves problemas que atraviesan los
periodistas. Mucho menos cuando hubo que denunciar y repudiar toda
práctica injusta contra los trabajadores de prensa, llevada a cabo por
distintos factores de poder.
Ya en Buenos Aires el VII Congreso y el III Encuentro Iberoamericano
de Periodistas, que precedieron a la V Cumbre de Jefes de Estado y de
Gobierno de Iberoamérica, nos señalaban con acierto el camino a transitar.
O, para mejor decir: el camino a continuar. Entre otras cuestiones,
indicamos entonces que "en un proceso de salvaje acumulación de capital
en pocas manos, los periodistas-trabajadores de prensa y sus organizaciones,
al igual que las mayorías sociales, viven en el desempleo, el pluriempleo
y la subocupación, además de ver restringida una verdadera participación
en la llamada sociedad de la información".
Con un mensaje convocando a la unidad de todos los trabajadores de prensa,
pocos días después del VII Congreso, participamos en Oruro, Bolivia,
del Congreso de la Federación de los Trabajadores de la Prensa de
Bolivia y del Seminario Internacional OIP-FELAP.
Allí subrayamos, además, lo dicho en los primeros meses del año 1996,
durante el Encuentro Internacional sobre Derecho a la Información, realizado
en San José, Costa Rica, y que formó parte de la "Declaración de
San José": (...) "la libertad de expresión y el derecho a la información
son derechos que caracterizan el desarrollo democrático de las sociedades
contemporáneas".
Conscientes, siempre, de que la lucha de la FELAP es la fiel expresión
de los avances y retrocesos de las luchas de sus organizaciones miembros,
en abril del '96 se hizo la primera reunión del Comité Ejecutivo que
fuera electo en Buenos Aires.
La sede de las sesiónes de tres días fue la ciudad de Metepec, Estado
de México y allí se acordó, con carácter de prioridad, intensificar
los trabajos que permitieran una mayor agilidad y fluidez en el intercambio
de información entre nuestras organizaciones.
Se coincidió en que era necesario actualizar el mapa gremial, profesional
y político de la FELAP sobre la base del aporte que cada organización
hiciera; describiendo el tipo de conflicto en cada país y las medidas
que las organizaciones adoptaban según sus particularidades.
Asimismo, se asumió el compromiso de confeccionar un banco de datos
capaz de responder rápidamente a cualquier requerimiento de información
sobre temas tales como: alcance de la concentración de medios de comunicación
por país; cantidad de medios escritos y audiovisuales en cada país;
condiciones de trabajo de los periodistas; índices de desempleo en prensa;
cantidad y característica de agresiones sufridas.
Tal exigencia de índole organizativa fue respondida de manera dispar
por las organizaciones. Déficit que, en aras de la sinceridad, es
achacable sólo a quienes nunca cumplieron con el trabajo encomendado.
En la misma ciudad de Metepec, en las fechas indicadas, la FELAP, con
el apoyo de la UNESCO organizó el Seminario sobre Prensa Comunal
y Rural: Democracia y Participación. Asistieron destacados periodistas,
investigadores y profesores universitarios y las exposiciones fueron
mayormente críticas al modelo neoliberal.
Antes de concluir abril se asistió al Curso-Taller para periodistas
de Centroamérica y el Caribe, actividad desarrollada en El
Salvador y promovida por nuestra organización junto con la Unión
de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA). Los temas analizados
fueron: globalización económica y comunicación; identidad de los trabajadores;
crisis y recomposición del colectivo de trabajo y el papel del periodista
en la sociedad actual. Del encuentro, además de los periodistas centroamericanos
y caribeños, participaron los colegas y estudiantes de comunicación
del país anfitrión.
En mayo, la FELAP fue invitada por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) a conmemorar el Día de la Libertad de Prensa en la
sede de Buenos Aires, donde la organización presentó una ponencia de
fuerte tono contra el neoliberalismo, la concentración monopólica de
los medios de comunicación y los regímenes laborales abusivos aplicados
por las empresas periodísticas.
En junio se participó de la Asamblea Anual de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), donde denunciamos los atropellos y violaciones
que en materia laboral se cometían por parte del empresariado salvaje
en toda la región. Denunciamos también que la extendida modalidad de
contrato a tiempo no sólo precarizaba el trabajo hacia el interior de
las empresas, sino la calidad profesional y por consiguiente la información
a la sociedad.
En julio la FELAP estuvo presente en la Convención Nacional del Colegio
de Periodistas de Venezuela.
Es de importancia señalar que en todo momento y en la misma medida que
las organizaciones informaron en tiempo y forma, la FELAP siguió con
atención distintos conflictos laborales y aquellas situaciones extremadamente
graves en las que diferentes colegas fueron víctimas de amenazas, agresiones
y asesinatos.
Por lo tanto, la política integral de nuestra organización no se limitó
únicamente a promover debates y reflexiones; se ocupó, además, de problemas
delicados de nuestra profesión, jaqueada por la arbitrariedad del poder
y la creciente impunidad con que cuentan quienes despiden periodistas
de sus fuentes de trabajo, y quienes los amenazan, agreden y matan por
encargo.
Debates, denuncias, exigencias y propuestas tendientes a democratizar
la vida de nuestras sociedades, caracterizaron el rol de la FELAP durante
estos cuatro años.
En ese marco, de resistencia a un modelo económico, político y social
injusto, la Federación conmemoró en junio de 1996 su vigésimo aniversario
de vida, con diversas actividades en distintos países.
También se estuvo presente en la VI Cumbre Iberoamericana, que se hiciera
en Santiago de Chile y en el documento entregado a los Jefes
de Estado y de Gobierno se reiteró la demanda a las Naciones Unidas
para que convocara a una Conferencia Mundial de las Comunicaciones.
La finalidad del reclamo consistía en poner en el centro de la discusión
entre trabajadores, empresarios y gobiernos, los impactos negativos
de una revolución informática atada exclusivamente a los intereses de
los poderosos.
1997
Periodistas desempleados, precarizados, asesinados
En mayo, en ocasión de la reunión anual del Comité Ejecutivo, efectuada
en la sede del Círculo de Periodistas de Bogotá, Colombia, la
declaración de la FELAP, hecha pública a través de la prensa de ese
país, sostenía: "que las nuevas tecnologías y la revolución informática,
en sí mismas, no significan progreso, en tanto los importantes logros
en esos campos no sirvan al interés del conjunto de la sociedad".
Y se agregaba: "que quienes violentan el derecho a la información menoscaban
los más elementales derechos humanos". También se remarcó "que de los
quinientos cincuenta y cuatro crímenes y desapariciones de periodistas
en el curso de los últimos veinte años, Colombia encabeza la triste
y dramática lista".
Una lista que no cesó de crecer con el advenimiento de las "democracias"
surgidas tras años de padecer sanguinarias dictaduras militares.
Ardua ha sido -sigue siendo- la tarea de la FELAP por dar respuesta
a uno de los temas más críticos de este tiempo, cuando se ha naturalizado
dramáticamente la idea de que la vida no vale nada.
En su documento final, el Comité Ejecutivo dejó explícita la necesidad
de seguir bregando por el fortalecimiento de la FELAP y la realización
de actividades destinadas a estrechar la relación de los periodistas
con otros actores sociales, en la lucha por la paz y una verdadera democracia
con justicia social. Al mismo tiempo que se identificaba al desempleo
-del orden del dieciocho por ciento promedio en nuestra actividad- como
una situación de grave deterioro económico y profesional de los trabajadores
de prensa.
A fines de junio se participó del Foro Iberoamericano sobre el tema
Comunicación e Información para la Democracia, realizado en Caracas,
Venezuela. La organización estuvo a cargo de la UNESCO y
contó con los auspicios del ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela
y la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado. Y en el mes de
setiembre, organizado por la FENAJ, el Sindicato de Periodistas Profesionales
y la FELAP, compartimos el Primer Encuentro de Cinefotoperiodismo
del Mercosur, efectuado en Brasilia.
Como FELAP convocamos, junto al Colegio Nacional de Periodistas de
Venezuela, los días 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre al IV Encuentro
Iberoamericano de Periodistas, en Porlamar, Isla Margarita. Se volvió
a reclamar la convocatoria a una Conferencia Mundial de la Comunicación
y de la Información y se hizo una fuerte denuncia contra los asesinatos
y otras agresiones a los periodistas. Se exigió respeto al derecho de
nuestros pueblos a recibir una información veraz y se denunció nuevamente
a la globalización económica y sus políticas neoliberales como limitantes
de las libertades generales de expresión e información, y en consecuencia
del libre ejercicio de la profesión.
1998
No hay Democracia Informativa sin Democracia Económica
Con el recrudecimiento de las políticas de ajuste económico aplicadas
por la gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos, los problemas de
los trabajadores en general, y de los periodistas en particular, fueron
en aumento. Muchas de las organizaciones profesionales y gremiales que
pertenecen a la FELAP se enfrentaron a enormes dificultades y a mayores
exigencias. De igual manera la FELAP.
Sin embargo, esto no paralizó las actividades de nuestra Federación. En
marzo estuvimos presentes en Lisboa, junto a colegas de España
y Portugal y de diferentes países latinoamericanos de habla española,
así como de paises africanos lusoparlantes, en el Primer Encuentro
de Periodistas de Lenguas Ibéricas. Primer encuentro que estuvo organizado
por el Sindicato de Periodistas de Portugal.
En abril asistimos al III Encuentro Iberoamericano Mujer y Comunicación,
celebrado en La Habana, del que participaron dirigentes de medios de la
prensa escrita, radial y televisiva, investigadoras, especialistas y representantes
de agrupaciones periodísticas y centros de información. Del debate tomaron
parte colegas de República Dominicana, México, Ecuador, Colombia, Venezuela,
Brasil, Argentina, Alemania, España, Puerto Rico, Jamaica, Uruguay y Cuba.
Durante el mismo mes, más precisamente el día 14, en Ginebra, Suiza,
denunciamos ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas,
la sistemática violación a los derechos humanos de los periodistas vivida
en la región a raíz de la imposición de un sistema económico y social
injusto y la impunidad que favorece el accionar de quienes amenazan y
matan a periodistas. Allí repudiamos, una vez más, el bloqueo a Cuba que,
entre otras agresiones contra todo un pueblo, acosa y ataca la actividad
de los profesionales de la prensa cubana.
Organizado por la FELAP y con apoyo de la UNESCO, realizamos los
días 22 y 23 de mayo el Seminario sobre Seguridad del Periodista en Misión
Profesional, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Donde nos movilizamos
con los trabajadores de la prensa de dicho país, bajo la consigna "De
las Redacciones a la Calle" en demanda de mayor libertad y justicia social.
En la citada ciudad y en las fechas señaladas se celebró, además, una
nueva reunión del Comité Ejecutivo, acordándose el plan de acción para
el año y el apoyo a actividades previstas en Ecuador, Argentina, República
Dominicana y Cuba.
Sin declinar en denuncias contra despidos de periodistas de diversos medios
de comunicación; repudiando amenazas y atentados a la libertad de prensa
y reclamando a los gobiernos mayor responsabilidad para favorecer el libre
ejercicio de nuestra actividad, la FELAP se hizo oír respaldando en todo
momento a sus organizaciones afiliadas. Muchas de las cuales vivieron
enfrentadas a situaciones sumamente adversas y cada vez más condicionadas
económicamente.
Bajo el lema: "No hay Democracia Informativa sin Democracia Económica"
auspiciamos, en el mes de setiembre, con la ONU, la regional latinoamericana
de la OIP y la Secretaría de Cultura del Gobierno Autónomo de la Ciudad
de Buenos Aires, el Primer Congreso Mundial de Comunicación, organizado
por la UTPBA.
Del encuentro participaron más de seis mil periodistas y estudiantes de
comunicación, delegaciones de organizaciones gremiales y profesionales
de Latinoamérica: México, Uruguay, Cuba, Paraguay, Chile, Ecuador, República
Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Bolivia, Perú y Guatemala; de Europa:
España, Italia, Portugal y Alemania; de Asia, Canadá y Estados Unidos.
También estuvieron presentes e intervinieron en los debates: el director
regional de la UNESCO, Alejandro Alfonso; el Premio Nobel de la Paz, Adolfo
Pérez Esquivel y el colega Hernán Uribe, presidente de la Comisión de
Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP).
A las jornadas asistieron destacados juristas; médicos; docentes; dibujantes;
artistas; deportistas; organizaciones barriales y de derechos humanos.
La FELAP convivió allí, durante tres días, con cuarenta y cinco mil
personas que asistieron a debates, exposiciones fotográficas, programas
radiales y televisivos, manifestaciones artísticas y fuertes pronunciamientos
contra la concentración monopólica de la economía y de los medios de comunicación.
La FELAP promovió así, junto a la UTPBA, una actividad de enorme significación
política y social, que no reconoce antecedente alguno a nivel mundial.
El hecho de que cuarenta y cinco mil personas se sintieran convocadas
a participar de un encuentro de comunicación "de la gente, con la gente
y para la gente" explica por sí mismo la trascendencia e importancia
que tiene vincular cada día más a nuestras organizaciones con la sociedad.
Cuestión que incomoda a los grandes propietarios de los medios de comunicación,
quienes profesan una muy particular idea sobre la democracia política
e informativa.
La prueba de ello fue que las principales empresas periodísticas y el
denominado "periodismo independiente" no hicieron, salvo contadísimas
excepciones, mención ninguna a la masividad de las jornadas, ni al tipo
de discusión dada.
Posteriormente -mes de octubre- días antes de la VIII Cumbre Iberoamericana,
sostuvimos el V Encuentro Iberoamericano de Periodistas en Póvoa de
Varzim, Portugal. Convocados por el Sindicato de Periodistas de
Portugal y la FELAP, organizaciones de periodistas latinoamericanos,
españoles y portugueses tras analizar la realidad laboral y profesional
del periodismo hicieron un pronuciamiento, que fuera entregado luego a
los mandatarios participantes de la Cumbre. Se reclamó, entre otras cuestiones,
que sea reconocido el interés público de la profesión periodística; que
los periodistas puedan aprobar sus códigos de ética como garantía de su
derecho al rigor profesional; que se garanticen también los derechos de
autor y otros puntos relativos a la soberanía nacional.
Junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja auspiciamos y
participamos del Primer Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra,
organizado, en noviembre, por el Instituto Internacional José Martí
y la UPEC. Del mismo participaron colegas de veinticuatro países,
bajo el lema "Quienes han vivido la guerra, defienden la paz".
Es de vital importancia, como quedó señalado al principio de esta Memoria,
tener presente que los esfuerzos de nuestra Federación por permanecer
vigente, proponiendo y respaldando actividades destinadas a reflexionar
sobre una realidad angustiante, se hicieron sobreponiéndonos a enormes
condicionantes económicos. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, la
voluntad de lucha y el compromiso de reflexionar y actuar pudieron más
que los escollos objetivos, e inclusive mucho más que las intencionalidades
políticas de aquellos que nunca han dejado de apostar a nuestro debilitamiento
o desaparición.
1999
Una conducción colectiva, con prioridades estratégicas
La FELAP, invitada por la UNESCO, participó en marzo del Encuentro
de Propietarios y Directores de Estaciones de Radio y Televisión de América
Latina para una Cultura de Paz, que tuvo lugar en Panamá. Allí
coincidimos con los puntos de vista de los representantes de estaciones
de radio y televisión de carácter popular y universitario, condenando
las políticas de los grandes propietarios y monopolios de la información
electrónica. En la declaración final se recogieron los criterios de la
UNESCO, conciliados con la mayoría de los participantes de emisoras
públicas y de interés social.
Conjuntamente con la Asociación de Periodistas Profesionales, el Colegio
Dominicano de Periodistas y el Sindicato de Periodistas de la República
Dominicana, la FELAP organizó en abril, en República Dominicana el
Seminario Internacional de Periodismo y Democracia en América Latina:
Globalización e Integración Regional. Fueron expositores con charlas magistrales,
el presidente del país anfitrión, doctor Leonel Fernández; los Premios
Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel y el presidente
de la FELAP, Luis Suárez. Tanto los dos Premios Nobel como el presidente
de la FELAP fueron condecorados con la Orden del Mérito Duarte, Sánchez
y Mella, en el grado de Gran Cruz Placa de Plata, mediante decreto del
Presidente de la República.
Las disertaciones contaron con una concurrencia de aproximadamente mil
quinientas personas, en su mayoría periodistas, y acorde con el tema considerado
se hicieron serios cuestionamientos a la fuerte concentración mediática
que caracteriza el proceso de globalización y regionalización, signados
por una brutal concentración económica en pocas manos. Cabe consignar
que en el marco de las actividades dispuestas se llevó a cabo un acto
de alto contenido emotivo, al rendirse homenaje a los periodistas asesinados
en la República Dominicana.
Por otra parte, el Comité Ejecutivo mantuvo un nuevo encuentro de trabajo
y resolvió encargar al Comité Reducido de la organización la realización
de una reunión preparatoria del VIII Congreso de la FELAP y del VI Encuentro
Iberoamericano de Periodistas. Estipulándose que dicha reunión se hiciera
en el mes de junio en La Habana.
En mayo participamos de la Conferencia Internacional sobre Medios de Comunicación
en el Marco de la Reforma del Estado, organizada por la Comisión de Radio,
Televisión y Cinematografía. El encuentro tuvo como sede la Cámara
de Diputados de México y ante parlamentarios y colegas de la prensa
reiteramos nuestros planteos sobre la necesidad de democratización de
los medios y que las reformas del Estado deben contemplar taxativamente
el derecho a la información del conjunto de la sociedad.
Consecuente con una política de prioridades estratégicas establecidas
en el VII Congreso celebrado en el año 1995, nuestra Federación dio sentido
pleno al funcionamiento colectivo y no abandonó nunca la lucha por una
mayor democratización de los medios de comunicación; reclamando a los
gobiernos que asumieran efectivamente acciones tendientes a impedir la
conformación de monopolios. Tampoco se renunció a exigir al poder político
y judicial que creara condiciones favorables para terminar con la impunidad,
campo propicio de atentados contra la vida de los periodistas. Ni se hizo
silencio cada vez que los empresarios arrojaron trabajadores de prensa
a la desocupación.
Dando cumplimiento a lo acordado por el Comité Ejecutivo que sesionó en
República Dominicana, el presidente de la FELAP, Luis Suárez; el
vicepresidente, Eduardo Orozco; el secretario general, Juan
Carlos Camaño; el vicesecretario general, José Rafael Vargas
y el tesorero, José Dos Santos, se reunieron en junio en la ciudad
de La Habana con el presidente de la Unión de Periodistas deCuba. Con
vistas a ultimar detalles referidos a la convocatoria al VIII Congreso
de la FELAP y el VI Encuentro Iberoamericano de Periodistas a realizarse
los días 11-12 y 13 -14 de noviembre de 1999, en La Habana, Cuba, se resolvieron
aspectos organizativos y responsabilidades a cumplir por el Comité Reducido
con antelación a las fechas citadas. Entre otras, el envío a todas las
organizaciones miembros del temario que formará la base de debate del
futuro Congreso, como así también las ponencias de apoyo para la discusión
en las distintas comisiones de trabajo.
Con posterioridad a la reunión mencionada, la FELAP asistió, los días
19, 20, 21 y 22 de agosto, al Congreso del Colegio de Periodistas de
Chile, brindando total respaldo a los colegas chilenos en sus demandas
gremiales y profesionales.
El 20 de setiembre, invitados por el Servicio de Paz y Justicia que preside
el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, participamos,
en Buenos Aires, de un encuentro, convocado bajo el lema "Jubileo 2000:
Por el no pago de la deuda externa". En setiembre -días 24 y 25-, convocado
por nuestra organización y el Centro Regional de la OIP, se realizó en
La Habana un seminario preparatorio del VIII Congreso de la FELAP, cuyo
tema principal fue "El papel de los Periodistas frente al modelo neoliberal".
El encuentro contó con la presencia de representantes de nuestras organizaciones
de periodistas de México, El Salvador, Puerto Rico, República Dominicana,
Panamá, Nicaragua, Costa Rica, Honduras y Cuba. Además, durante los meses
de setiembre y octubre mantuvimos reuniones de análisis, de cara al VIII
Congreso con dirigentes de organizaciones miembros de la FELAP y otras
que asistirán al Congreso en calidad de observadoras. Nos reunimos con
la FENAJ de Brasil; el Sindicato de Prensa de Paraguay y con las organizaciones
de Perú y Bolivia. Todos los encuentros mencionados se llevaron a cabo
en Buenos Aires, en la sede de la UTPBA.
Conforme a lo actuado en estos últimos cuatro años y al respeto por la
digna historia de la FELAP y a las luchas de resistencia libradas por
todas nuestras organizaciones, bien vale redoblar los esfuerzos para mantenernos
de pie.
Por mucho que debamos mejorar, es de importancia resaltar que no hemos
bajado los brazos, ni hemos dejado de hacer lo esencial frente a las políticas
dominantes: denunciar las injusticias y trabajar por la unidad de los
periodistas.
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